De acuerdo con la actualización de la OMM, las temperaturas de la superficie del mar en el Pacífico este-central tropical han estado en niveles débiles para El Niño desde octubre. Sin embargo, la atmósfera aún no ha respondido al calor adicional producido por los mares ascendentes.

Los científicos llevan desde mayo trabajando en predecir la probabilidad de que este año se registre un nuevo evento de este tipo, con una confianza cada vez mayor en sus pronósticos.

La Oficina Australiana de Meteorología cree que el evento comenzará en diciembre, mientras que meteorólogos estadounidenses estiman que hay un 90% de posibilidades de que el evento comience en enero de 2019. Los modelos elaborados por la OMM predicen que existe entre un 75%-80% de probabilidades de la formación de El Niño en los próximos tres meses.

En este punto, la OMM dice que sus predicciones para el evento van desde una mera condición cálida-neutral hasta un evento de fuerza moderada con temperaturas de la superficie del mar de hasta un máximo de 0,8 a 1,2°C por encima de la media.

Aun así, todavía puede afectar significativamente los patrones de lluvia y temperatura en muchas regiones, con importantes consecuencias para los sectores de la agricultura y la seguridad alimentaria, y para la gestión de los recursos hídricos y la salud pública, y puede combinarse con los efectos del cambio climático a largo plazo haciendo subir las temperaturas globales de 2019″, agregó.

En términos de seguridad alimentaria, la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) emitió un informe que detalla los países que podrían sufrir escasez de alimentos como consecuencia del evento.

ENLACE: EL COMERCIO

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